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Nacimiento de la Cruz Roja
El libro, publicado en 1862, comenzó a tener los frutos deseados al llegar a manos de la
"Sociedad de Beneficencia Pública de Ginebra" formada por un grupo de cuatro ginebrinos.
Esa agrupación la conformaban: El general Dufour, el Dr. Luis Appia, el Dr. Theodore
Maunoir y el Sr. Gustave Moyner, quienes se interesaron por la idea de Dunant.
Como era habitual, la sociedad se reunió el 9 de febrero de 1863. En esa ocasión había
algo nuevo en el orden del día y que cambiaría el mundo: la propuesta para formar sociedades
de socorro permanentes en favor de los heridos de la guerra, que más tarde tomaría el nombre
de Comité Internacional de la Cruz Roja.
Este grupo, junto con Dunant, se encargó de organizar una conferencia de personalidades
internacionales que tuvo lugar del 26 al 29 de octubre de 1863. A la conferencia asistieron
representantes de 16 gobiernos europeos.
El objetivo estaba claro: la formación de unidades de socorro a los militares heridos,
bajo un símbolo distintivo.
El Dr. Luis Appia, fue quien hizo hincapié en la creación de un símbolo de reconocimiento
internacional para la atención de los heridos, propuesta que posteriormente fue aceptada.
En la reunión se propuso que el símbolo distintivo fuera una cruz roja sobre un fondo
blanco, esto es, invirtiendo los colores de la bandera Suiza. Los participantes aceptaron
este pedido, considerando que Suiza les había dado la hospitalidad y había tomado la iniciativa
para la junta.
La primera persona que utilizó ese símbolo fue el Dr. Luis Appia en febrero de 1864. Al estallar
la guerra entre Prusia y Dinamarca usó el brazal de la Cruz Roja, el que le dio acceso a todas partes.
Sin embargo, las Sociedades ya constituidas, especialmente en Alemania, tropezaron con muchas
dificultades en el campo de batalla.
Para superar ese problema, se requirió de una reunión de plenipotenciarios habilitados para
subscribir acuerdos en nombre de los Estados.
En 1864, tras la propuesta del CICR, el gobierno suizo convocó en Ginebra a una conferencia
diplomática en la que participaron representantes de 12 Estados. En ese encuentro suscribieron,
el 22 de agosto, el "Convenio de Ginebra para aliviar la suerte de los heridos y los enfermos de
las fuerzas armadas en campaña".
Hasta ese entonces, la guerra y el derecho eran considerados adversarios irreconciliables y con
la firma del convenio se logró que el derecho pudiera tener acción hasta en la guerra.
Este primer convenio reconocía como neutrales las ambulancias y hospitales, el personal de éstos,
los servicios de sanidad militar, de administración y de transporte de heridos.
Además establecía que los militares, heridos o enfermos, serían recogidos y cuidados, sea cual
fuere la nación a la que pertenecieran.
De esta manera se logró cumplir con los objetivos que Henry Dunant, expresó en su libro "Un
recuerdo de Solferino" al formar Sociedades Neutrales de Socorro, reconocidas internacionalmente
y con un símbolo común.